Conocer una Unidad Canina exige ir más allá de sus efectivos, sus perros o sus especialidades. Su verdadera utilidad dentro de una organización policial depende de cómo se integra en el servicio, qué necesidades permite cubrir, con qué criterios se emplea y hasta qué punto su capacidad especializada se incorpora a la planificación y operativa del conjunto del Cuerpo.
La Unidad Canina de la Policía Municipal de Móstoles cumple este año tres décadas de trayectoria. Una experiencia suficientemente prolongada para analizar no solo la evolución de esta especialidad, sino también las condiciones que permiten consolidarla como una capacidad policial útil, integrada y disponible para responder a necesidades operativas concretas.
Actualmente, la Unidad está formada por cinco efectivos entre mando y policías y cuenta con nueve perros vinculados a distintas especialidades, entre ellas la detección de estupefacientes, billetes de curso legal y armas de fuego, además del trabajo con una perra de asistencia. Para su preparación dispone, entre otros recursos, de una pista de trabajo de aproximadamente 2.000 metros cuadrados destinada a entrenamientos y exhibiciones.
Coincidiendo con su 30.º aniversario, Canal de Noticias USECIM aborda junto a la Policía Municipal de Móstoles el papel de estas unidades desde una perspectiva fundamentalmente técnica. Para ello, combinamos la visión de la Jefatura del Cuerpo con la del mando responsable de la Unidad Canina, analizando su encaje dentro de la organización, los criterios de empleo, la planificación de las actuaciones, el mantenimiento de la capacidad operativa, la coordinación con otros recursos policiales y la evaluación de su utilidad.

PREGUNTAS
Comisario Principal-jefe, Juan Manuel Arribas Reyes.
USECIM: La Unidad Canina de la Policía Municipal de Móstoles cumple 30 años. Desde una perspectiva de Jefatura, ¿qué aporta hoy una capacidad canina al conjunto de un Cuerpo de Policía Local y qué justifica mantener una estructura especializada de estas características?
JUAN MANUEL ARRIBAS: La Unidad Canina aporta, fundamentalmente, eficacia policial. Se trata de una herramienta al servicio de cualquier unidad policial para conseguir una intervención policial más eficaz. Forma parte de una estructura orgánica de especialidades, por las características de los guías y de los canes y por sus distintas especialidades, y está a disposición de todas las unidades de Policía Municipal de Móstoles. La Unidad cuenta, además, con sus propios programas de actuación.
USECIM: Una Unidad Canina puede concebirse como una especialidad relativamente autónoma o como una capacidad transversal al servicio del conjunto del Cuerpo. ¿Cuál es el modelo de Móstoles y cómo condiciona esa concepción su integración en la operativa policial?
JUAN MANUEL ARRIBAS: La Unidad Canina se integra en el Área de Servicios Especializados de esta Policía, dispone de su plan anual de actuación en el aspecto preventivo y participa en algunos de los planes de trabajo de otras unidades, de manera transversal, en apoyo de la parte operativa.
USECIM: A lo largo de estos 30 años, ¿cómo ha evolucionado la especialización de la Unidad Canina y qué nuevas capacidades se han ido incorporando para responder a las necesidades policiales?
JUAN MANUEL ARRIBAS: En estos 30 años de historia ha ido evolucionando, aunque la base de la especialización sigue siendo la misma: la detección de drogas, principalmente el menudeo en espacios públicos. A esto se han ido incorporando nuevas especialidades, como la detección de billetes de curso legal y de armas, disponiendo también de un perro de asistencia en esa otra parte de cercanía de nuestro servicio con los ciudadanos.


USECIM: Al tratarse de un recurso especializado y necesariamente limitado, ¿cómo se prioriza su utilización y se incorpora a la planificación policial para evitar que quede vinculada únicamente a actuaciones puntuales?
JUAN MANUEL ARRIBAS: Esta Unidad la concebimos como una herramienta principalmente preventiva. Por esto tiene sus propios planes y participa de otros. En su parte reactiva, es decir, a requerimiento de nuestras unidades o de otros cuerpos policiales, la Unidad Canina participa en apoyo para cumplimentar una intervención policial más eficaz.
USECIM: En una Policía Local, ¿qué debe pesar más a la hora de dimensionar una Unidad Canina: población, problemática del municipio, demanda operativa, especialidades que se pretenden cubrir o capacidad del Cuerpo para sostenerla adecuadamente?
JUAN MANUEL ARRIBAS: Como he dicho, esta herramienta aporta principalmente eficacia a la operativa policial, aparte de otros aspectos de cercanía de la propia institución que se realizan a través de acciones específicas. Crear y dimensionar un servicio como este debe ser porque aspiras a ser más eficaz, porque tienes los medios y las personas para realizarlo y, fundamentalmente, porque se pueda mantener y mejorar en el tiempo. Una Unidad Canina no se puede crear porque otros cuerpos policiales la tienen. No es una moda, es una herramienta que aporta eficacia e imagen. Eso también lo han de entender el resto de policías del Cuerpo.
USECIM: Móstoles ha ido incorporando a lo largo de los años diferentes capacidades a su Unidad. Desde la Jefatura, ¿cómo se determina que una nueva especialidad canina responde a una necesidad policial real y no simplemente a una posibilidad técnica?
JUAN MANUEL ARRIBAS: Cuando te das cuenta de que puedes ser más eficaz, producto de la experiencia profesional y la casuística a la que te enfrentas. Si los guías y sus perros participan en un control de alcoholemia en la parte del equipo de seguridad, es porque los compañeros que realizan los controles de alcoholemia, en algún momento, han detectado que, al parar a una persona para realizar un control, portaba armas o grandes cantidades de dinero. Si asumes esa nueva especialidad, serás más eficaz en aquellos lugares donde ni el olfato, ni la vista, ni la pericia de un policía pueden llegar, por ejemplo.
“Una Unidad Canina no se puede crear porque otros cuerpos policiales la tienen. No es una moda, es una herramienta que aporta eficacia e imagen.”
USECIM: Una cuestión especialmente relevante para cualquier organización es conocer el rendimiento de sus recursos. En el caso de una Unidad Canina, ¿qué indicadores considera adecuados para evaluar su utilidad, teniendo en cuenta que una parte de su trabajo tiene carácter preventivo y no siempre se traduce en intervenciones o aprehensiones?
JUAN MANUEL ARRIBAS: Aparte de los indicadores de actividad y algunos de resultado, lo verdaderamente importante es la disponibilidad de contar con esta herramienta, es decir, cuántas horas anuales puedo tener disponible el perro y su guía.

USECIM: ¿Hasta qué punto la eficacia de una Unidad Canina depende también de que los mandos y el resto de las unidades del Cuerpo conozcan sus capacidades, sus limitaciones y sepan cuándo resulta adecuado solicitar su intervención?
JUAN MANUEL ARRIBAS: Fundamental. No solamente las capacidades de la Unidad, sino entender que un guía necesita tiempo para preparar el perro, para formarle, para entrenar; que el perro no es un radar o un etilómetro, es un ser vivo que necesita de una especial atención. Eso puede crear malentendidos y comparaciones que no deben existir entre miembros del mismo Cuerpo.
“Cuando un perro está haciendo una detección, está utilizando toda su capacidad olfativa y mental y esto supone un gran esfuerzo físico para un animal.”
USECIM: Después de tres décadas de experiencia, si otro jefe de Policía Local estuviera valorando crear o reorganizar una Unidad Canina, ¿qué condiciones organizativas, operativas y de sostenibilidad le recomendaría analizar antes de tomar esa decisión?
JUAN MANUEL ARRIBAS: Es relativamente fácil crear una unidad, pero muy difícil mantenerla. Y hablo de unidades, no de cuerpos policiales que tienen un perro o dos, pero no forman unidad, sea el que sea el modelo de gestión de la unidad. En Móstoles hemos asesorado a muchas jefaturas y responsables políticos en esta materia. Aquellos que son prudentes valoran todos los aspectos para, en función de mejorar la eficacia de sus operativos policiales, contar con esta herramienta.

PREGUNTAS
Comisario Pedro Canales Rosado.
USECIM: Desde el punto de vista del responsable de la Unidad, ¿cómo se articula en la práctica la petición, valoración y activación del recurso canino cuando otra unidad policial requiere su apoyo?
PEDRO CANALES: La UC participa en los planes preventivos del resto de unidades de la PM como unidad de apoyo, lo que significa que normalmente está trabajando con otros agentes en el mismo asunto. No obstante, si hay un requerimiento puntual concreto, se requiere a la UC a través del Centro Integral de Comunicaciones (CINCO) y con el conocimiento del coordinador de servicio. Estos requerimientos de servicio son de carácter interno fundamentalmente y, en otras ocasiones, a petición de Policía Nacional o incluso de la Agencia Tributaria (Aduanas), con quien también colaboramos.
USECIM: Cuando se planifica un servicio, ¿qué factores determinan qué binomio y qué especialidad deben emplearse y en qué momento de la intervención resulta más eficaz incorporar la capacidad canina?
PEDRO CANALES: Sea cual sea el servicio, se establecen los medios humanos y materiales que se van a utilizar. Lo que determina la especialidad y el binomio que se va a utilizar es el servicio en sí y la especialidad del perro. Por ejemplo, si vamos a un control, utilizamos la especialidad de estupefacientes, armas y dinero; si tenemos una exhibición con un centro de personas discapacitadas, se utiliza la perra de asistencia.
USECIM: Información previa, características del escenario, presencia de personas, condiciones ambientales o coordinación con el resto del dispositivo pueden condicionar una intervención. ¿Cómo se valoran estos factores antes de determinar la forma de trabajo del binomio?
PEDRO CANALES: Los guías caninos, como técnicos en la materia, son quienes valoran la situación y el entorno para garantizar que el servicio sea seguro y cumpla con su cometido. Cuando un guía interviene, es él quien dirige la intervención hasta que el perro ha finalizado su trabajo y, una vez finalizado, la dirección vuelve al mando que esté llevando la intervención. El guía valora las condiciones de las personas, vehículos o inmuebles a registrar, el tráfico circundante, la presencia de otros perros, etc.

USECIM: La Unidad debe responder tanto a servicios planificados como a requerimientos sobrevenidos. ¿Cómo cambia la toma de decisiones del guía cuando el binomio se incorpora a un escenario que no ha podido analizar previamente y qué información resulta imprescindible recabar antes de iniciar el trabajo?
PEDRO CANALES: Al hacer acto de presencia el guía en la zona de intervención, lo primero que hace es entrevistarse con el agente requirente para recabar la mayor información posible. A la vez, el guía analiza el entorno y cosas como la temperatura ambiente o la dirección del viento para saber por dónde tiene que iniciar la requisa con el perro detector. La primera pregunta imprescindible es si han localizado alguna sustancia, para poder identificar olores muertos o contaminación del entorno. Los perros detectan sustancias por las partículas volátiles que hay en el ambiente y esto hace que el entorno sea fácilmente contaminable.
“Cuando un guía interviene, es él quien dirige la intervención hasta que el perro ha finalizado su trabajo.”
USECIM: Móstoles dispone de perros destinados a distintas especialidades. ¿Qué criterios técnicos y operativos determinan cuándo interesa disponer de un perro altamente especializado y cuándo resulta conveniente desarrollar varias capacidades de detección en un mismo animal?
PEDRO CANALES: Las especialidades en las que están formados los perros las determinan las demandas de la sociedad. Por ejemplo, hace unos años teníamos perros detectores de explosivos porque la amenaza de atentados existía y dentro de las funciones de las Policías Municipales está la de proteger a las personalidades y edificios municipales. Ese riesgo ha disminuido de manera considerable y se ha valorado que no podemos utilizar recursos de la UC en esta especialidad. En caso de necesidad se requeriría a Policía Nacional. Actualmente, los perros tienen dos especialidades, estupefacientes y billetes de curso legal (BCL); además, tenemos uno que también busca armas de fuego y una perra de «asistencia» para poder acercarnos a las personas con discapacidad. Esto es porque en un momento nos dimos cuenta de que esa demanda o incluso necesidad existía.
USECIM: Mantener una capacidad operativa exige mucho más que disponer de perros adiestrados. ¿Cómo se planifica el entrenamiento para garantizar que los binomios mantienen durante todo el año el nivel necesario para intervenir en situaciones reales?
PEDRO CANALES: Como bien dices, para mantener a los perros y a los guías en un nivel operativo óptimo se necesitan muchas horas de dedicación. En la planificación anual de la UC se prevén las horas y días de entrenamiento; además, se organizan actualizaciones y hay programación anual de entrenamientos, cursos, seminarios, intercambio de técnicas, etc., con otros cuerpos policiales. Sirva de ejemplo que, durante este año, una vez al mes, entrenamos diferentes Unidades Caninas en diferentes poblaciones. Así variamos los entornos, escenarios, intercambiamos ideas, técnicas, etc.

USECIM: ¿Cómo se evalúa que un binomio está realmente preparado para trabajar operativamente en una determinada especialidad y qué circunstancias pueden llevar a reforzar su preparación o suspender temporalmente esa capacidad?
PEDRO CANALES: Los cursos de formación básicos duran aproximadamente seis meses. En los mismos se forma tanto el agente como el perro y es en esta formación cuando los instructores valoran si ambos están preparados para trabajar.
Posteriormente, el análisis continuo del perro por parte del guía y la supervisión del mando de la Unidad es lo que determina la idoneidad del binomio y los aspectos que hay que reforzar.
Cabe destacar, en este aspecto, que la peor decisión que debemos tomar es la del momento de la jubilación de un perro. Es un momento duro cambiar de compañero.
El modelo que seguimos en la PM de Móstoles es que los perros viven con los guías en su casa y esto hace que el momento sea más dulce, porque no nos separamos de ellos nada más que en el trabajo y sabemos que, al llegar a casa, nos siguen esperando y seguimos disfrutando juntos de la compañía.
USECIM: Durante una intervención, ¿qué margen técnico debe conservar el guía para valorar las condiciones de trabajo del perro y cómo se integra esa valoración dentro de las decisiones del mando responsable del dispositivo?
PEDRO CANALES: El guía debe mantener un elevado conocimiento técnico y eso se le exige siempre. Ese conocimiento es fundamental para adaptarse rápidamente a cada uno de los diversos requerimientos con inmediatez, para saber ver los gestos y signos que realiza el perro, imperceptibles para una persona no formada, y que indican si este va por buen camino o si ha identificado alguna partícula en el ambiente. Además, y como máxima exigencia, debe estar formado y valorar continuamente el bienestar animal; trabajamos con seres vivos y muy sensibles. Ellos son nuestra máxima prioridad.

USECIM: Una detección canina forma parte de una actuación policial más amplia. ¿Qué coordinación debe existir entre el guía, los agentes actuantes y el mando del dispositivo para que el empleo del perro resulte eficaz y tenga una adecuada continuidad operativa?
PEDRO CANALES: Como ya señalé antes, mientras trabaja el binomio guía-can, es este quien dirige la actuación. Tras 30 años de trabajo de la UC, todos los agentes de la PM de Móstoles conocen las pautas que deben seguir, la información que deben dar a los guías, la protección necesaria, etc., para que la detección sea eficaz y segura para el binomio. En una intervención, el binomio guía-can se abstrae del entorno y esto debe ser cubierto por el resto de agentes que asisten.
USECIM: ¿Qué debería conocer cualquier mando policial sobre las capacidades y también sobre las limitaciones de una Unidad Canina antes de requerir su intervención?
PEDRO CANALES: Evidentemente, lo primero es conocer las especialidades en las que están formados los perros de la UC y, posteriormente, otras circunstancias, como el tiempo de trabajo efectivo del animal, el tiempo necesario de descanso y las atenciones diarias que necesitan por parte de los guías (entrenamiento, limpieza, alimentación, etc.). Desde la Jefatura de la UC se transmite que, cuando un perro está haciendo una detección, está utilizando toda su capacidad olfativa y mental y esto supone un gran esfuerzo físico para un animal; es como si un humano estuviera corriendo a sprint y esto tiene una duración determinada y necesita un tiempo de descanso posterior.
“Cuando un perro está haciendo una detección, está utilizando toda su capacidad olfativa y mental y esto supone un gran esfuerzo físico para un animal.”
USECIM: En los últimos años se ha producido un importante crecimiento de las Unidades Caninas en las Policías Locales. Desde la experiencia acumulada en Móstoles, ¿cómo valora esta evolución y qué papel ha desempeñado la Unidad en la formación y desarrollo de otras unidades caninas?
PEDRO CANALES: En los últimos años ha habido un incremento muy considerable de Policías Locales que han creado Unidades Caninas y esto es debido a que la seguridad en general tiene dos aspectos fundamentales: un aspecto objetivo y un aspecto subjetivo. Las Unidades Caninas cumplen perfectamente con los dos aspectos. Desde el punto de vista objetivo, lo que detecta un perro con su olfato difícilmente sería detectado por los agentes. En el aspecto subjetivo, la sola presencia del perro transmite una sensación de seguridad al ciudadano y su presencia se hace muy evidente.
La experiencia de la UC de la PM de Móstoles ha servido como base para la creación de muchas Unidades Caninas de otras policías de nuestra comunidad y de otras comunidades, asesorando e impartiendo cursos. Cabe destacar que hemos organizado en nuestro municipio seis Jornadas nacionales e internacionales de guías caninos militares y policiales, en las que hemos contado con los mejores guías de nuestro país en diferentes especialidades. En las últimas participaron policías nacionales y locales de Costa Rica y esto es así porque nuestras Jornadas se han convertido en un referente en el mundo del perro.

Comisario Principal-jefe, Juan Manuel Arribas Reyes.

Comisario Pedro Canales Rosado.
OSCAR ETXEBARRIA
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